sábado, 11 de febrero de 2017
En el supermercado
encontré.......
montones de flores,
todas destinadas
a ese comercio,
bien establecido,
de San Valentín.
Al pasar de largo.......
bulbos de Jacintos,
con sus florecillas
queriendo brotar,
mi atención llamaron.
La mente,
con todo su engranaje,
pusose a trabajar.
Como por arte
de birlibirloque,
allí apareció.......
aquel tiestecito
relleno de tierra
que hace......."la pila de años"
un joven matemático,
de Salamanca,
me regaló.
Pasado el tiempo.......
un bello Jacinto
se desenvolvió.
Aquello......
no fue una declaración.
Fue una despedida.
En aquel momento,
a otra muchacha,
ya, tenía comprometida.
Allí estaban
los Jacintos
llenos de recuerdos,
"precursores
de la primavera",
junto a los que había
otros bulbitos
que a mi, como bióloga,
nada me decían.
Los compré,
aquí los tengo,
resultaron ser
"nazarenos",
-muscari racemosus-,
racimos
de delicadas flores azules,
festoneadas en blanco,
deliciosas y aromáticas.
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