Los silbidos penetrantes
del viento,
lograron desvelarme.
Ya de vuelta,
a la casa misteriosa
de los sueños....
Se acercaban presurosos
los sonidos.
Sentíase al viento
azotando, sin piedad,
los eucaliptos,
los pinos,
las encinas.
Todo ello formaba
una música ronca
e inquietante.
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