jueves, 2 de febrero de 2017





Los silbidos penetrantes

del viento,



lograron desvelarme.


Ya de vuelta,

a la casa misteriosa

de los sueños....


Se acercaban presurosos

los sonidos.


Sentíase  al viento

azotando, sin piedad,

los eucaliptos,

los pinos,

las encinas.

Todo ello formaba

una música ronca

e inquietante.

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