sábado, 4 de febrero de 2017
Para nada
el rigor
de los inviernos
de mi infancia.
Pero hoy.....
es uno de esos días
en los que el agua
está presente
en todo instante.
Repiqueteando
en la ventana,
al despertarme.
Como si fueran nudillos,
de la mano
de un niño,
queriendo llamar
mi atención.
Cae la lluvia..........
reviviendo
y esponjando
los líquenes
que trepan
por los troncos
de los castaños.
Quedándose,
en perladas esferitas,
suspendida
en las acículas de los pinos.
Y en las encinas......
en las encinas
no se nota nada.
Son tan austeras
las encinas.
No dejan
traslucir
sus sentimientos.
Ahí las tengo,
en frente de mi ventana.
Ni el viento,
que estos días
nos va mostrando
todo su poderío,
ha logrado perturbarlas.
Mucho tienen las encinas
de mujeres castellanas,
recias,
austeras,
impertérritas
con una resistencia
casi sobrenatural.
La naturaleza
está de fiesta.
Hoy, está lloviendo........
como me gusta a mi el llover,
con ganas,
a cántaros.
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