lunes, 6 de febrero de 2017



Ya estarán pensando

las golondrinas

en volver,

como todos los años,

a nuestra casa de Rucandio,

para anidar.


Ni mi madre ni yo,

dormitando  la siesta,

esperaremos

sus visitas.


A ella la vejez

la obligó

a cambiar de residencia.


Yo , quizás,

pase mi tiempo de descanso

paseando

por la arena del Cantábrico.


Lo prefiero...

a sufrir por las rencillas

en las que anda envuelto

el vecindario.

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