Probar.
Arriesgar.
Gran belleza
en el calor seguro
de la lumbre que no se apaga,
sigue ardiendo desde la infancia.
Aquellas otras velas
que tampoco se extinguen
porque...
no faltan ángeles
que renuevan el aceite.
A pecho descubierto
a estas alturas del cuento,
puñalada trapera en ocasiones.
Vuelta al calor de los leños.
A las velas crepitantes.
La herida curada.
Salida,de nuevo,
a la intemperie.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario