Yo quiero creer
que existe un ángel blanco.
Sus alas sin límites
protegen los bosques.
Su pacífica mirada
calma la tempestad.
Susurran a las grandes olas
que descienden obedientes
sobre la arena.
Yo quiero creer
que este ángel blanco
llega todas las noches
para proteger mis sueños,
para cuidarme mientras duermo.
Yo quiero creer
que él,
el misericordioso,
ya está llegando a Ucrania.
Le están esperando.
Que parará la guerra,
que los rusos cejarán
en su empeño destructivo.
Que los Ucranianos
recuperarán su tierra.
Perdonarán,
por imposible que nos pueda parecer.
El ángel blanco
no les abandonará jamás.
Dorita.
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