Los Ángeles sí,
los Ángeles blancos
mimados son.
Privilegio del acercamiento.
El susurro,
sin ser vistos.
A su manera,
se cogerán berrinches.
¡Cómo no!.
Al contemplar
los tinglados en los que nos metemos,
no haciendo caso
a sus advertencias.
Tras el golpe,
tener que acudir
a recoger nuestros trozos.
Articularlos,
ensamblarlos.
Logrando
que podamos continuar
cometiendo errores.
A la hora del Gran Salto,
¡eso será entrañable!.
Nos arroparán
con sus grandes alas.
Junto a ellos ascenderemos
a dónde el tiempo
desaparece para siempre.
Donde todo es luz
Donde gozamos la eternidad.
Allí también
de nosotros se ocuparán.
Dorita.
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