No tengas miedo.
Sal.
Traspasa el umbral.
Desde la ventana,
contemplas los árboles,
escuchas el azote del viento
y a los pájaros cantores;
el aroma de sus hojas,
las caricias en tu cara,
la ternura del encuentro,
nada de esto ocurrirá
si no te tiras al agua
descubriendo
que flotas.
Dorita.
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