Misteriosamente,
la eterna vida
gusta de cantar
aunque yo no quiera.
Escuchando cosas,
que rompen mis verdades,
mi alma oscurece.
Creo que pretenden
rasgar todo aquello
que con tanto esfuerzo
me ha ido articulando.
Uniendo las piezas,
logré la pericia
de vivir en calma;
así,
de un plumazo,
la asombrosa vida
me planta en el cielo
la gran belleza,
la impalpable.
Dorita.
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