sábado, 28 de enero de 2023

Mi ángel

 Mi ángel,

desencantado

de mi desangelado abandono,

decidió partir;

sintiéndome tibia,

supe lo que ocurría.

No se alejó tanto

como para no escuchar

mis lamentos.

Ya,

junto a mi,

en silencio,

en quietud,

no articuló palabra.

Esperaba

las mías.

No explicaciones

por mí insolente desdén,

las de agradecimiento.

Dorita.

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