martes, 31 de enero de 2023

Soledad

 Vivía aferrada

a la incompleta soledad.

No la buscada,

no la vivificadora.

De eso yo

poco conocía.

Después,

me acostumbré

a la ternura sanadora del abrazo.

Expontaneo.

No buscado,

encontrado.

Manos extendidas,

más grandes

que las blancas alas.

Manos compitiendo

con los ángeles.

No,no creo

que vaya a morirme

si se expanden hacía el infinito

antes que las mías;

descanso en su morada

tanto como en el regazo del Padre.

Dorita.


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