Al entrar,
ellas miraron
para otra parte.
La nueva se acercó.
Contenta
con los abrigos,
pantalones y camisas.
Feliz
hasta con las perchas.
Se dirigió,
con emoción,
a quien no quería escuchar.
Encantada
con el solo pensamiento
de la alegría
en los ojos del viejo.
Aterrizaron los de ella
en los míos.
Abrazo.
Difícil maridaje.
Despellejar al vecindario
dedicándose a la caridad.
Salvar la quinta esencia
de la mujer,
denigrádola al tiempo.
Derretirse con los derechos del animal,
intentando variar
las leyes de la naturaleza.
Defender el monte,
sin hacer cortafuegos.
Siempre quedará
el jardín de las delicias,
refugio antinuclear.
Al pueblo solo lo salva el pueblo.
Santo y seña.
¿Dónde está ese pueblo?.
¿Cuál de los despoblados?.
Dorita.
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