miércoles, 20 de agosto de 2025

El andar

 Nada me lo impidió.

Ni el sofocante calor,

ni el pensar

en los salvajes animales

de los que con tanta insistencia

me han prevenido.

Ni las garrapatas

para introducirme

por los más recónditos parajes.

Ni esas bolitas

que a mí ropa y zapatillas

se pegan

y luego me cuesta un triunfo

eliminar.

Vital necesidad el andar.

La naturaleza saborear

como el mejor manjar.

Después...

cansada no

solo sin fuerzas

caía rendida

primero en el sofá

y después en una preciosa cama

de la que hace

más de treinta años me enamoré.

Placentero sueño

interrumpido

por los primeros rayos

y de los pájaros los trinos.

Dorita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario