Sendero que disfrutas
del trino de los pájaros.
Sendero abanicado
por las entregadas ramas.
Sendero...
que por todo esto y mucho más
haces agradable el paseo
incluso cuando el sol insolente
deja caer sus rayos
como espadas.
Te adentras en el bosque
buscando esos charcos
que ni en verano faltan
dando cobijo
a unos seres que al pasar
se elevan
con tal delicadeza y armonía
que a nadie cabe duda
son divinos.
Dorita.
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