Debido
a la accidentada vuelta
de la última vez del lugar,
cuando un camión
a toda velocidad
estuvo a punto
de con nuestra vida acabar,
tuve que coger un autobús
Burgos Oña.
A Rucandio...
solo llega previa solicitud expresa
con el consiguiente papeleo.
Llegué a Oña sin saber
sí tendría taxi
o suplicar a alguien
que me acercara al lugar.
Hubo 🍀.
El nieto de Agapito,
cuyo abuelo Contreras
estuvo más de una vez
merendando en nuestra casa,
hoy taxista
y que a Dios gracias
porque no es lo común
estaba en ese preciso momento
allí...
me acercó a Rucandio.
Derrochando simpática
por las dos partes...
viaje agradable.
No le dejé abandonar el lugar
sin primero comprobar
que la contrapuerta de hierro
era capaz de abrir.
Sin problemas ...
entré en nuestra casa familiar.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario