Que después
de disfrutar
riéndoos de mí
y a la postre
sembrando el mal...
tuvo consecuencias.
Como pudisteis pensar
que no me iba a enterar.
No es el disgusto.
No es el no gozar de mis rosas.
Es...
la desconfianza
que anidó
en mi corazón.
Dorita.
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