Me acabo de enterar
y gracias a la IA
al arrendajo se le llama gayo.
Y tiene su lógica.
De cualquier forma
cuando el señor Jacinto
nos llamaba a los niños jayos
al vernos bajar como rayos
directos a sus ciruelas...
¡Se refería
a estos escandalosos pájaros!.
En julio y agosto en Rucandio
he podido constatar
que cuando me paseaba
por camino forestal
un escandaloso ave
no hacía sino gritar.
Para nada lo veía
pero sí sobre el terreno
alguna pluma azul rayada
caía.
Y como si yo un ogro fuera
todo a mi paso se movía.
Pero ha sido esta mañana
cuando he querido saber...
que he podido descubrir
que este buen "gayo"
en vez de llamar a comer
avisaba a todo el bosque
que algo debían temer.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario