lunes, 18 de agosto de 2025

Sonidos de las lechuzas

 Cogí a la Juanita

y me la llevé a pasear.

Era tarde

y al pasar por el pilón

se nos preguntó a donde íbamos.

A coger moras.

Porque sí...

yo iba también a coger moras.

Juanita prometió ayudarme.

Quince años más joven

pero le costaba más subir las cuestas

que a mí.

Me dijo que había tenido una buena idea

porque le habían diagnosticado

colesterol.

Objetivo...

hablar de todo 

menos del problema

en el candelero.

Salió a mientes los ruidos nocturnos

de la casa vieja de las Conchitas.

Al parecer eran tan fuertes y estridentes

que ni a ella,

ni a la hija del difunto Andrés

las dejaban dormir.

La Juanita es química.

Abandonó la profesión

para dedicarse al negocio 

de los árboles,

al ser hija única

casi por imperativo paterno.

Seamos lógicas y a pensar.

Tal vez es un gato constipado,

en Rucandio hay

para dar tomar y regalar.

¿También de día lo escucháis?.

Solo por la noche.

No habéis pensado en algún

ave nocturno

y ahí... directamente a Google

a buscar sonidos.

Y...eh Quilicura...

al escuchar la Juanita

los sonidos de la lechuza....

¡Esos,esos,sin duda!.

Bueno pues a callar.

Si das la voz de alarma

nos quedamos sin poderla contemplar.

También en mi leñera tengo

murciélagos y golondrinas

y no entro 

para no molestar su intimidad.

Entonces me vino a mientes

lo que me contó la Emilia

cuando era yo muy pequeña:

"Hasta que no murió mi madre

no dejó de merodear

una lechuza por su ventana ".

Y se lo conté.

Su reacción fue increíble...

"Yo no creo en brujas".

Yo tampoco pero...

haberlas hailas.

Tenemos en el pueblo

una de noventa y siete

y otra que tal vez tenga más.

Las dos tente mientras cobro.

De cualquier forma

que triunfe la vida a la muerte

y que nuestra lechuza 

no nos abandoné.

Es casi blanca y bellísima.

¡Qué no la moleste nadie!.

¡Qué la dejen criar!.

Dorita.





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