jueves, 1 de enero de 2026

Escrito 190

 Pero pensándolo bien,

algo empezaba a estar cantado.

El entonces directivo de Viesgo

resulta que dejó preñada a una Palentina

de dieciséis o diecisiete años.

Se casó con ella.

La cual hizo como si no se enteraba 

de las correrías de su marido.

Todo aparentemente normal.

La cosa empeoró cuando los hijos

de la pareja frecuentaban en demasía

los porros y los estudios se esfumaban.

Aquello hizo tambalear 

la unión.

Eso que hubo de por medio un segundo 

matrimonio para dejar muy claro

a todo el mundo que el amor 

entre ellos era de más allá de las estrellas.

Tanto que se estrelló 

y la Palentina nunca más cohabitó

con su amado.

Un supuesto amor obsesivo

y posesivo que la llevó 

a casarse con otro llamado

alcohol.

Dorita.


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