Recuerdo que en la Residencia
Universitaria donde viví en la época
en la que estudié Magisterio,María
Inmaculada.
Muy bien situada,en frente de la iglesia
de los Jesuitas.
Pues bien recuerdo que también
estaba residiendo otra chica un poco
mayor que yo que se llamaba
Carolina.
Un encanto.
Fue quien me introdujo el la lectura
de García Martínez y más concretamente
en Cien Años de Soledad.
Antes de continuar quiero contar lo que
me dijo:
" Mira Dorita,has hecho muy bien
de no vivir en la Residencia de la Enseñanza
porque tú has evolucionado y si sigues
allí vas a seguir sintiendo el etiquetado
que de tí hicieron y aquí puedes ser
la que realmente en este momento eres".
Me encantó.
Dorita.
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