No quedó la cosa ahí.
A mí amiga la dió por empezar
a quemar papeles dentro de un recipiente.
A querer hacer la ouija.
Lo peor es que un día apareció con el pelo
al cero.
La explicación...
cortar con lo vivido.
Me alarmó.
Y la cosa empeoró cuando en una de sus
moviditas con el fuego
incendió el colchón
y fue expulsada de la residencia.
No sé lo que habrá sido de ella.
Yo la solía dejar dinero
y me lo devolvía cuando podía.
En una ocasión me lo mandó
a Medina de Pomar y mi madre se
mosqueó muchísimo.
Pasados muchos años llego a Medina
de Pomar una familia de Guardia Civil
y me dió recuerdos de ella.
Fue bonito pero no la busqué.
Hice bien.
Experiencia demasiado fuerte para mí.
Dorita.
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