Antes de ser expulsada
en una ocasión,como si de una película
se tratase,ella y otras ataron sábanas
y se descolgaron por ellas para pasar
la noche fuera de la residencia.
Todo eso ya me supongo.
Una cosa la amistad
y otra jugarse la vida.
Por mucho que me lo pasara pipa
en Villalar de los Comuneros
y que no me perdiera nada
de lo que acontecía en la vida
intelectual de Valladolid
en aquel entonces.
Dorita.
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