Seguía en tierra de nadie.
Aquel grupo que por una parte
me fascinaba por otra
me causaba inseguridad.
Concretamente a quien veía más
equilibrado,al poeta,le oí decir
con violencia:
"La virginidad es una enfermedad
que tiene cura".
Con estas palabras cualquier
probabilidad conmigo quedó
eliminada.
Él estaba por la labor...
no sé porque tipo de labor pero...
por la labor.
Tanto es así que en vacaciones de Navidad
me debió de escribir una carta
que yo nunca recibí.
Mi madre la interceptó y rompió.
Al volver me preguntó
por lo que pensaba respecto a ella
y yo me quedé con los ojos a cuadros.
Dorita.
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