sábado, 3 de enero de 2026

Escrito 219

 También me hice amiga en clase

de una chica encantadora 

perteneciente al Opus Dei.

La pobre andaba alarmada con 

lo que la contaba y rezaba con fuerza

para que abandonara al grupo.

Independientemente de que no 

compartía su forma de vivir la espiritualidad me daba mucha muchísima seguridad.

Me sentía profundamente querida por

ella y me hacía mucho bien.

Me invitaba a su Residencia y como flojeaba 

con las matemáticas le ayudaba 

todo lo que podía.

Cuando volvimos de clase me invitaba 

a comer aceitunas.

Me acuerdo que para escandalizarla

una vez en tiempo de cuaresma 

le dije que me estaba comiendo un 

rico chorizo que me envió mi madre.

Creo que era un viernes.

Sé que era un día que no se podía hacer

y a mí me parecía algo absurdo.

Dorita.

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