Debía saber mucha física,
eso seguro.
Llevaba la clase con tal rigidez
que nadie se atrevía a preguntar nada.
Cuando finalmente sacaba a alguien
al encerado constataba que no
se había enterado de nada y se ponía
como un basilisco.
Un desastre.
A mí no sé porque extraña razón
me enganchó.
Fui yo la que me enamoré de él.
Seguramente vi en él el padre
que me fue arrebatado.
Porque lo que vivimos como una
tragedia en la Enseñanza es no haber
tenido a mi padre.
Me acuerdo una vez que me vino a ver
y no quería que estuviera nadie
en aquel lugar.
Él y yo solitos.
Dorita.
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