sábado, 3 de enero de 2026

Escrito 221

 Debía  saber mucha física,

eso seguro.

Llevaba la clase con tal rigidez

que nadie se atrevía a preguntar nada.

Cuando finalmente sacaba a alguien 

al encerado constataba que no

se había enterado de nada y se ponía 

como un basilisco.

Un desastre.

A mí no sé porque extraña razón 

me enganchó.

Fui yo la que me enamoré de él.

Seguramente vi en él el padre

que me fue arrebatado.

Porque lo que vivimos como una

tragedia en la Enseñanza es no haber

tenido a mi padre.

Me acuerdo una vez que me vino a ver

y no quería que estuviera nadie 

en aquel lugar.

Él y yo solitos.

Dorita.

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