domingo, 4 de enero de 2026

Escrito 229

 Esperaba que la señora del al lado,

que parecía muy educada,

permaneciera en silencio y así dedicarme

a escribir en este blog.

De eso nada.

Sentía la necesidad imperiosa

de contarnos qué había pasado con otros 

veintidós las Navidades en una casa 

rural.

Sacó el móvil y nos mostró el lugar.

Se queja amargamente de que ha vuelto 

a Santander medio inútil.

Que en ese tiempo las jóvenes se fueron 

a andar pero que a ella y otras de su edad

las hacían todo y que no pudo

hacer nada.

Así que no sabe ni cómo.empezar 

otra vez a recuperar su tono.

Lo primero al gimnasio.

La semana pasada una hora semanal.

La siguiente dos.

Se acuerda de cómo en el pasado 

andaba dos o tres horas al día 

Sardinero a arriba,

Sardinero abajo.

Dorita.

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