En segundo de magisterio
llegó a nuestra escuela un muchacho
de la pública
que se encaprichó conmigo.
Voy a llamarle ,M.A.
Había renunciado a la anterior chifladura
pero seguía ocupando mi mente.
En mi interior estaba buscando
el padre arrebatado
que me diera protección.
Tanto insistió el chico
que le dije:
"Vamos a tomarlo como un experimento.
No estoy enamorada de tí
sino de Fulanito.
Sí funciona bien, si no hasta luego Lucas".
Apasionado de los besos.
A más no llegábamos .
Imposible con mi condicionamiento.
Me contaba cosas de su familia
por ejemplo que si madre se casó
embarazada.
Tal vez lo peor que me podía contar
con aquella mente mía
totalmente adiestrada.
En mi casa eran más que estrictas
y ya se sabe en seguida se las tachaba
de p.
Era así.
Gracias a Dios en este terreno
se ha evolucionado hasta demasiado.
En algunos casos para muy bien.
Tantos besos y abrazos estaba axfisiada.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario