Ya lo sabía toda la familia.
Mi madre me animaba.
Decía que los hijos en la juventud
porque se tenía más energías
y se llevaba todo de otra forma.
Hasta que un día me infle y le di
calabazas.
Pues no había forma de que lo aceptase.
Hoy a lo que me tocó pasar
se llamaría acoso.
Me seguía a todas las partes
y yo cada vez le podía ver menos.
Agobio total.
Hasta que un día empecé a decir,
sin haber hecho el acto sexual,
que estaba embarazada.
Dorita.
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