En el grupo de Argelinos que conocí
en Estrasburgo estaba un berebere.
Se sentía diferente del resto.
Era amable y para nada conflictivo
pero dejaba muy claro que era diferente
y aún viviendo en residencia universitaria
como los demás se preparaba su propia
comida.
También en el grupo había un hombre
encantador con una inteligencia
privilegiada pero con un cuerpo deforme
era muy querido y respetado por todos.
También se preparaba sus propias
comidas.
Su familia vivía en el desierto.
Se estaba doctorando en letras.
El resto todos de diferentes ingenierías.
Estudiaban con mucha seriedad
y se apoyaban entre ellos.
También conocí a una mujer maravillosa.
Algo así como una monja dentro
del Islam.
Me impresionó su fortaleza,entrega,
delicadeza y dulzura.
Ayudaba a todo el mundo
sin esperar nada a cambio.
Me invitó a hacer con ella el Ramadán.
Me dió explicaciones convincentes
de que no me dañaría la salud.
Lo hice.
Dorita.
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