viernes, 9 de enero de 2026

Escrito 270

 Cuando los domingos dejé de dar clase

para recuperarme un poco

íbamos juntas al Gregorio a estar con 

los muchachos.

Planteábamos árboles y hacíamos 

muchas actividades con ellos.

De esta forma no me quedaba sola

dando vueltas en mi cabeza

a mis neuras.

Ella sufría también escuchándome 

la sarta de estupideces que la contaba.

Por las tardes de los domingos,al anochecer,

nos íbamos a San Pedro de Cardeña

a participar de Vísperas con ellos.

Me sentía fenomenal allí.

Había por allí libros con los que podíamos

seguir sus rezos y sus cantos.

Más adelante no solo asistiríamos a 

vísperas sino a otro tipo de rezos 

durante otras horas del día.

Dorita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario