viernes, 9 de enero de 2026

Escrito 269

 Ella trabajaba en el Gregorio Santiago,

un centro de protección de menores,

con gran responsabilidad y entrega.

Venía todos los días a verme.

Se quedaba asombrada de todo lo que 

trabajaba.

Salíamos rápidamente a tomar un café 

y volvía a trabajar desafortunadamente.

Ella también lo tenía crudo.

En el centro convivía con niños

cargados de problemas.

Todos habían llegado allí como consecuencia

de graves situaciones familiares.

Las dos actuábamos como auténticas 

madres.

Recuerdo cuando iba a los centros

se pegaba con quien hiciera falta 

hasta conseguir que sus profesores 

fueran conscientes de que aquellos 

muchachos necesitaban una atención 

mayor y especial.

Dorita.


No hay comentarios:

Publicar un comentario