viernes, 9 de enero de 2026

Escrito 268

 Reconozco que en aquellos años

no tomaba caliente más que el café 

de la mañana y el de después de comer.

Sano sí.

Me sentía feliz porque al final de mes 

tenía el dinero suficiente para pagar

mi crédito.

Había alguna vez que no llegaba a juntar

lo necesario.

No lo pedía en casa.

Mi amiga Delia me ayudaba y en la menor

brevedad de tiempo se lo devolvía.

También gozaba de la ayuda incondicional 

de mi prima M.J. somos como hermanas.

Es la que me dice verdades como puños

pero es tan exigente como lo era mi madre

y eso a veces me saca de quicio.

Dorita.

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