Para no perder tiempo y economizar
empecé a ir a come a uno de esos
comedores para ancianos y pobres.
No sé si seguirán existiendo.
La comida era muy equivocada
y me evitaba el tener que pensar
al respecto.
Pero pronto me empezaron a salir
novios muy ancianos que me prometían
el oro y el moro.
No era capaz de callar,comer e irme.
Hablaba con mucho cariño a todos ellos.
Tuve que abandonar el lugar.
Se peleaban por quién me ofrecía más.
Agobio y abandono.
Dorita.
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