Insistió muchísimo en que estoy
era una tarea de por vida.
Lo primero observarse.
Sembrar pensamientos positivos.
Empezar a constatar los resultados.
Para ello se necesitaba disciplina.
Sin ella no llegaban los resultados.
Empezamos a quedar todos los domingos.
Venía desde Burgos a estar con mi familia
y durante una hora con ella charlando
sobre si veía progresos.
El objetivo no era individual
sino englobar con estos excelentes
pensamientos a la humanidad.
Tenía muy claro que solo lo verdadero,
bueno y bello era real.
Todo lo demás humo que se desvanecía.
Dorita.
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