sábado, 10 de enero de 2026

Escrito 279

 Y dado que según ella a mí se me notaba.

Y era verdad sentía más calma.

Me dediqué durante una temporada a

esta labor.

Hasta que un día descuelgo el teléfono 

y era mi amiga diciendo:

"Que no es lo que yo quiero

que es luz espiritual  y no material".

Me empezó a contar que su marido

había cogido la bicicleta y había 

subido a la Tesla.

La niebla lo invadía todo.

Al llegar a la parte más alta encontró 

un lugar plano y entro en él.

Un rayo de luz entre las nubes 

le envolvió y empezó a ver un arco iris

que salía de todo su cuerpo.

Expendía una mano y el arco iris 

se trasladaba con el brazo.

La pierna y lo mismo.

La belleza del fenómeno le atrapó.

Contó que no quería dejar el lugar.

Mi amiga interpretó que mis pensamientos 

habían ayudado a que él pudiera

contemplarlo.

Dorita.

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