Y dado que según ella a mí se me notaba.
Y era verdad sentía más calma.
Me dediqué durante una temporada a
esta labor.
Hasta que un día descuelgo el teléfono
y era mi amiga diciendo:
"Que no es lo que yo quiero
que es luz espiritual y no material".
Me empezó a contar que su marido
había cogido la bicicleta y había
subido a la Tesla.
La niebla lo invadía todo.
Al llegar a la parte más alta encontró
un lugar plano y entro en él.
Un rayo de luz entre las nubes
le envolvió y empezó a ver un arco iris
que salía de todo su cuerpo.
Expendía una mano y el arco iris
se trasladaba con el brazo.
La pierna y lo mismo.
La belleza del fenómeno le atrapó.
Contó que no quería dejar el lugar.
Mi amiga interpretó que mis pensamientos
habían ayudado a que él pudiera
contemplarlo.
Dorita.
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