sábado, 10 de enero de 2026

Escrito 282

 Teníamos una tienda donde vendíamos 

de todo.

Muchos de nuestros productos 

de excelente calidad.

Los traíamos de Rucandio donde los

cultivabamos  prácticamente de forma 

natural.

Además la zona de Caderechas da unas

manzanas y cerezas que años más tarde

han logrado alcanzar la denominación 

de origen.

Durante los treinta y tantos años

que estuvo abierto nuestro establecimiento 

el pueblo en verano era un hervidero.

Trabajábamos mucho,

 ganábamos mucho

y despertábamos envidias.

Muchísimas veces sufrimos agresiones

en nuestros cristales.

Durante un largo periodo de tiempo 

mi madre no podía pegar el ojo 

por las noches.

Como vivíamos encima de la tienda

al mínimo ruido mis padres bajaban

y los ladrones se escapaban.

Dorita.

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