Teníamos una tienda donde vendíamos
de todo.
Muchos de nuestros productos
de excelente calidad.
Los traíamos de Rucandio donde los
cultivabamos prácticamente de forma
natural.
Además la zona de Caderechas da unas
manzanas y cerezas que años más tarde
han logrado alcanzar la denominación
de origen.
Durante los treinta y tantos años
que estuvo abierto nuestro establecimiento
el pueblo en verano era un hervidero.
Trabajábamos mucho,
ganábamos mucho
y despertábamos envidias.
Muchísimas veces sufrimos agresiones
en nuestros cristales.
Durante un largo periodo de tiempo
mi madre no podía pegar el ojo
por las noches.
Como vivíamos encima de la tienda
al mínimo ruido mis padres bajaban
y los ladrones se escapaban.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario