La madre de mi alumna me preguntó
si podía dejar un aula para dar conferencias
sobre este tema:"La importancia
de una alimentación sana".
Le dije que sí pero que yo tenía que asistir
porque quería saber lo que en mi academia
se hacía y se decía.
Todo perfecto.
Asistí a varias de sus conferencias.
Un día me dijo que si le podía ayudar.
Le respondí que todo dependía de para que.
Me explicó que había conocido en el
hospital una muchacha muy joven
que estaba muy enferma y estaba
siendo tratada con opiáceos.
Le pregunté que que esperaba de mí.
Me dijo que podíamos quedar con ella
y que mientras el rezaba yo hacía
lo que él me mandara.
Resultó ser pase energético.
Dorita.
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