Al día siguiente Domingo
cogimos el cochecito.Un Peugeot
blanco que lo cogió de kilómetro cero
y nos fuimos a muchísimos sitios con él.
Llegamos a Cacicedo de Camargo
para despedirnos de mi amiga y su madre.
Antes estuvimos con ellas en misa.
Coincidió ser el día de las familias.
Me encantó el sermón y recé con devoción:
"Mira Jesús mándame un hombre bueno
que me quiera y si es posible vivir
aquí en Cantabria muchísimo mejor
porque es una preciosa tierra.
Volvimos a Burgos y yo me olvidé
completamente del rezo.
Dorita.
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