Pasó el tiempo y una noche
después de dar las clases
se presentaron en mi casa
los padres de una chica que fue muy
amiga mía.
Sacó las oposiciones de secretaria de ayuntamiento en Zaragoza.
Como tenía allí a las otras dos hermanas
una médica psiquiátrica y otra auxiliar
de enfermería los padres también se fueron
con todas ellas.
Yo llevaba mucho tiempo sin saber nada
de esta familia.
Me dijeron que habían venido a Burgos
para ventilar su vivienda y que su hija
les había dicho que me invitaran a comer
para poder charlar sobre mi vida
y la suya.
Acepté.
Resultó que ellos tenían un ahijado,
sobrino de ella, cuyo nombre es Felicidad.
Dorita.
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