miércoles, 14 de enero de 2026

Escrito 335

 Otro día no se le ocurrió otra cosa

que decirme que íbamos a ir al notario

y que me iba a poner de heredera 

universal.

Pensé que estaba chiflado y le dije 

que de ninguna manera.

El tiempo fue pasando y nos sentíamos 

fenomenal el uno con el otro.

Salió el tema del matrimonio y entonces 

él me contó la razón por la que durante 

muchísimos años no había querido

saber nada de mujeres y se había centrado

casi obsesivamente en su trabajo.

El tema fue algo gordo.

Resulta que cuando era jovencito 

al tiempo que se iba formando académicamente jugaba al fútbol 

y al parecer muy pero que muy bien.

Hasta el punto que cobraba por ello

y le sacaban en los periódicos 

como un excelente jugador.

Me contó que con su primera paga 

se compró un reloj automático.

El de la tortuga.

Me lo enseñó y me lo regaló.

Pues tuvo una lesión de ligamento 

cruzado,le operó el médico del Atlético

de Bilbao y quedó mal...

a raíz de ello cayó en una depresión y se fue

a la mili.

Dorita.


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