Otro día no se le ocurrió otra cosa
que decirme que íbamos a ir al notario
y que me iba a poner de heredera
universal.
Pensé que estaba chiflado y le dije
que de ninguna manera.
El tiempo fue pasando y nos sentíamos
fenomenal el uno con el otro.
Salió el tema del matrimonio y entonces
él me contó la razón por la que durante
muchísimos años no había querido
saber nada de mujeres y se había centrado
casi obsesivamente en su trabajo.
El tema fue algo gordo.
Resulta que cuando era jovencito
al tiempo que se iba formando académicamente jugaba al fútbol
y al parecer muy pero que muy bien.
Hasta el punto que cobraba por ello
y le sacaban en los periódicos
como un excelente jugador.
Me contó que con su primera paga
se compró un reloj automático.
El de la tortuga.
Me lo enseñó y me lo regaló.
Pues tuvo una lesión de ligamento
cruzado,le operó el médico del Atlético
de Bilbao y quedó mal...
a raíz de ello cayó en una depresión y se fue
a la mili.
Dorita.
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