Toda esta locura duró trece años
hasta que empezaron las amenazas
de muerte.
Esta chica le impedía ver a su familia.
Su madre no quería que la dejase.
No quería un escándalo en la familia,
ni asumir el error cometido.
Pero al final viendo él que el problema
era ya de vida o muerte repartió
en dos partes los bienes y le dió
a elegir y se separó de ella pero
sin divorcio.
Luego el problema estaba en que
no nos podíamos casar por la iglesia
y mi familia era muy religiosa.
Dorita.
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