Pero el caso más sonoro
fue el de Mirela,prima de M.José
pero por la otra rama familiar.
Esta estuvo mortalmente enferma
y ya estaba en el ataúd.
Con la suerte que estaba mi tío Andrés
de vacaciones en nuestra casa y fue
a Madrid de Caderechas al entierro.
Este pueblo está a dos kilómetros de Rucandio y fuimos todo el pueblo.
Resultó que al acercarse al ataúd
para verla por última vez dijo:
"Está niña respira".
Automáticamente pidió que quien
tuviera un coche llevara a él y a la niña
a Valladolid.
Una vez allí fue al director del San José
a pedirle que les enviará al mejor médico
de la Residencia Sanitaria y lo hicieron.
Mientras tanto todos estuvieron
rezando a Santa Casilda.
Iban allí unos y otros a rezar.
Le abrieron el cráneo y tuvo
una intervención.
Con éxito.
Estuvo muchísimo tiempo internada.
Estás navidades he estado con ella.
En perfecto estado.Rondará los setenta
y desde luego parece muy saludable.
Dorita.
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