Pensándolo bien en Burgos
no todo fue vida y dulzura.
Si es verdad que los niños me daban
muchísimas alegrías pero no me faltaron
disgustos.
Recuerdo una vez que tenía metido en
la cartera un poco de dinero
porque quería comprar algo.
Estuve dando clase y abrí la cartera
porque me pagó alguien y me di
cuenta que me faltaba el dinero.
Empecé a pensar y caí en la cuenta
que no había salido ningún alumnoNadiev
de los que habían entrado esa tarde
así que cerré la puerta y dije:
"Me ha faltado una cantidad de dinero
de la cartera y la persona que me lo ha
cogido está aquí.
Es mejor que me lo devuelva
porque sino voy a llamar a la policía
y va a ser peor".
Como es lógico nadie dijo nada.
Un chico de segundo de bachillerato
me dijo que lo mejor era que yo me
quedara allí con todos los alumnos
y que él entrara en mi despacho
y que fuera entrando uno a uno.
De esa forma la persona que me lo había
quitado se lo podía dar
y los demás no se enteraban
y no quedaría en evidencia.
Dorita.
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