Así lo hicimos y recuperé el dinero.
Pero no me quedé conforme.
En aquellos entonces yo creía
que podía ayudar mucho.
Así que cuando terminé las clases
me presenté en la casa del muchacho.
Era del barrio San Pedro y San Felices
donde tenía la academia.
Llamé al timbre y salió su madre.
Un desastre.
Me contó que su marido estaba
en la cárcel y que ella no tenía dinero
para casi nada y que la dejara en paz.
Al parecer el muchacho me había robado
para con ese dinero pagarme
las clases.
Me sentí fatal.Con muchísima rabia
por lo de su padre en la cárcel y por
la agresividad de la madre.
Cuando volví a la academia para cerrarla,
al.bsjarbla persiana metálica
me oriné.
Dorita.
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