No hay juego
más divertido
que cogiendo un lapicero
sobre una hoja en blanco
ir escribiendo palabras.
Van llegando por encanto.
Al contemplar la grandeza
de sentirse inmortalizadas,
van llamando a compañeras
que se acercan encantadas
a agarrarlas de su mano.
Se ha formado una fiesta.
Alboroto, algarabía
y muchísima alegría.
Alguna,
al no ser escogida,
se enfada.
El lápiz se siente agobiado,
coloca el punto final
y se marcha a descansar.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario