¿Dónde te escondes?.
Por mucho que te busco
no te hallo.
Sé de las bondades
de tu encuentro.
Por tantos exaltadas,
no pocas veces
por mí constatadas.
Mi lengua,
cuando quiere,
se desata.
En el momento
en el que libre me arrastra,
ya presiento
las contrariedades,
los disgustos,
en los que por ella me veré envuelta.
Daño que me causará
por haberla permitido
salir de su celda.
Ven a mí silencio,
no te separes de mí lado.
No hay mejor palabra
que la callada.
Cuántas veces
las más puras,
las más francas,
son obtusamente interpretadas.
Dorita.
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