Sentada en un banco
en el Espolón ,
el paseo de los plataneros.
Frente al río.
A la sombra
un ligero vientecillo
amortigua estos insufribles calores.
Si a lo mejor
es lo mejor que me ha podido ocurrir
esperar hasta las seis y media.
En estas tartanas
que te llevan a pueblos perdidos
sin aire acondicionado
llegas con un poco de suerte cocida.
Más tarde
el calor va cediendo,
mucho más aquí en Burgos,
y el viaje más placentero.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario