Ando pensando en ellas.
Después de una pisa sin piedad
andaban
asustados los árboles.
Este año,
si la de los lloros me las respeta,
cosechón.
Tendré que adelantarme
y corriendo el riesgo
de que se arruguen
mandar cogerlas
con una semana de antelación.
Dorita.
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