Hay personas
que practican la insana costumbre
de meterse en la vida
de todos,sin distinción.
Un vicio como otro cualquiera
bastante cansino y dañino.
Tengo, por aquí por esta zona
de esparcimiento,
un matrimonio
que se permite el lujo
de poner en tela de juicio
todo lo que hacemos y decimos.
Se hacen los encantadores
y magníficos
agasajandome con frutas propias.
Cuando hace poco
se han dado por ofendidos
por no se que menudencia
lo he celebrado.
Alejamiento total.
Que busquen otras presas,
nosotros ya hemos tenido nuestra ración
de incomodo.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario