Desde aquí,
desde Rucandio,
no se puede ver el mar.
Mi 🪟 me acerca
la Peña del Medio Día.
Esta imponente mole
que parece andar diciendo
por mucho que lo pretenda
hasta aquí no llegará.
Al salir a pasear
elijo a La Larga dirigirme.
Allí resuena en sus entrañas
lo que un día fue
y ya no es.
Toda ella un cúmulo de fósiles.
En cuanto se la araña
infinidad de especies petrificadas
se deslizan
haciendo valer su esencia
y testimoniando
su existencia.
Dorita.
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